
«Llegué de noche, aún con la luna sobre el lago. Cuando el sol empezó a asomarse entre las montañas, todo se volvió dorado y silencioso. El vapor salía del agua como si respirara. No hice muchas fotos ese día. Solo esta… y fue suficiente.»
— Oscar Larach

«Nunca había visto un otoño tan vivo. Caminé solo entre árboles encendidos de naranja y rojo, con el suelo crujiente bajo los pies y una niebla suave que parecía envolverlo todo. Hice esta foto justo cuando el sol rompió el bosque. Fue como una señal.»
— Oscar Larach

«El viento soplaba fuerte. La cámara casi no podía mantenerse quieta, pero algo me decía que esperara. Y entonces, la luz tocó justo el filo de las Torres. Fue un instante breve, pero inolvidable. Uno de esos regalos que te hace la naturaleza si tienes paciencia.»
— Oscar Larach

«Este lugar no se parece a nada. La tierra roja, los árboles solitarios, las montañas al fondo… y un grupo de chozas que parecía surgir de otro tiempo. No solo es un paisaje, es una historia que se sigue escribiendo cada día. Tuve la suerte de estar ahí y verlo.»
— Oscar Larach

Uno de esos lugares que parece sacado de un cuento. Llegué temprano y me senté en el prado lleno de flores, frente al agua esmeralda. Las barcas flotaban como si esperaran a alguien. Y las montañas… siempre ahí, en silencio. Lo fotografié como lo viví: con calma.
– Oscar Larach

En los Picos de Europa, una mañana tranquila regala un espejo natural donde se reflejan las montañas escarpadas en aguas cristalinas. El equilibrio entre la luz suave del amanecer, la serenidad del lago y la imponencia del macizo montañoso crea una atmósfera de armonía absoluta. Esta fotografía evoca la quietud de los grandes espacios naturales y la conexión profunda con la montaña.

La cálida luz dorada del atardecer acaricia los acantilados de la Sierra Tarahumara, revelando la inmensidad de las Barrancas del Cobre. Las sombras suaves y la profundidad de las montañas invitan a contemplar un paisaje de majestuosa grandeza. Esta imagen resalta la textura de la roca y la vastedad del territorio mexicano, fusionando tierra, luz y tiempo en una sola escena.

Una cascada glacial fluye entre formaciones rocosas oscuras mientras los primeros hielos del invierno comienzan a cubrir las orillas. Esta imagen captura la fuerza y serenidad del paisaje islandés en contraste con la crudeza del clima ártico. La composición destaca las capas de agua descendente, el hielo aferrado a las rocas y una atmósfera dramática que transmite la energía indomable del norte.

En esta imagen se puede apreciar la majestuosidad de un bosque tropical en plena mañana, donde la luz del sol se filtra entre las copas de los árboles, creando un espectáculo de rayos de luz que dan vida al entorno. La vegetación exuberante y los colores vibrantes evocan la sensación de estar en un lugar lleno de misterio y belleza natural, donde la serenidad del paisaje invita a la reflexión y al disfrute de la naturaleza en su estado más puro.

En esta imagen, una sola gota de agua reposa sobre la superficie de una hoja, capturando el reflejo del entorno con una nitidez casi hipnótica. La textura de las nervaduras vegetales y la transparencia cristalina de la gota revelan la armonía y el equilibrio natural que a menudo pasamos por alto. Esta foto no solo busca retratar un momento, sino invitar a la contemplación de los pequeños milagros que ocurren en lo cotidiano.